

Daniel Arella nació en Caracas en 1988, pero gran parte de su formación transcurrió en Mérida, ciudad ligada históricamente al pensamiento universitario y la vida intelectual venezolana. Allí estudió Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de Los Andes, obtuvo una Maestría en Filosofía con un trabajo de grado sobre Hölderlin, y actualmente cursa el Doctorado de Letras. Antes de salir del país ya venía construyendo trayectoria propia entre libros, investigación y escritura.
Su primer poemario, Al fondo de la transparencia, se publicó en Venezuela en 2009. Le siguieron El loco de Ejido (Chile, 2013), El andrógino ebrio en el haitón (Bolivia, 2017), Anatomía del grito (Estados Unidos, 2020) y El Arcángel (Cali, Colombia, 2022, con segunda edición en 2025). Cinco poemarios publicados en cinco países distintos — una trayectoria editorial que lo conecta con circuitos literarios de toda la región.
En paralelo trabajó como tallerista literario en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, dictando talleres en espacios psiquiátricos y penitenciarios entre 2010 y 2016, y como investigador para la editorial venezolana El perro y la rana. Esa combinación — escritura propia, edición, docencia en contextos no convencionales — define el tipo de oficio literario que Arella ha sostenido a lo largo de los años.
Entre sus reconocimientos destacan el Premio Latinoamericano de Poesía Ciro Mendía (Antioquia, 2015) por Anatomía del grito, el III Premio de Poesía Joven Rafael Cadenas (Venezuela, 2018), el Premio de Ensayo del Goethe Institut (PUCP, 2020), y la preselección para el Premio de Poesía Distrital Ciudad de Bogotá del Idartes en 2022 — un reconocimiento bogotano que confirma su integración al ecosistema literario de la ciudad.
Como investigador se ha especializado en ciencia ficción latinoamericana y venezolana, un campo poco explorado desde la academia hispana. Es editor de la Revista IO (Cali, dedicada a géneros fantásticos) y miembro del consejo editor de la Revista POESÍA de la Universidad de Carabobo.
Hoy reside en Bogotá, donde sigue escribiendo, editando y publicando. En 2023 fue uno de los representantes de Venezuela en la FILBo, la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Su presencia en la capital colombiana representa una capa específica del talento venezolano en Colombia: la del trabajo intelectual sostenido, sin necesidad de notoriedad rápida. La presencia venezolana en Bogotá no solo se ve en restaurantes o escenarios — también está en bibliotecas, editoriales, aulas y páginas escritas.
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