

El Ávila no es solo una montaña. Para muchos caraqueños es referencia cotidiana, memoria visual y punto de orientación emocional. Que una familia decidiera ponerle ese nombre a su panadería en Bogotá no parece casualidad.
Panadería Pastelería El Ávila Gourmet abrió sus puertas en mayo de 2013 en Cedritos, al norte de Bogotá. Más de una década después, sigue operando como uno de los referentes más visibles de la panadería venezolana en la ciudad.
La historia detrás del negocio también cruza fronteras en dos direcciones. Ricardo Bohórquez, bogotano, emigró joven a Venezuela, donde desarrolló buena parte de su vida laboral. Allí formó familia junto a Elsi Aldana, barranquillera criada en Venezuela desde niña, quien más tarde se convertiría en pieza clave de la propuesta gastronómica familiar.
Con el paso de los años, la familia regresó a Colombia y decidió emprender en Bogotá. Así nació El Ávila: un negocio construido desde experiencia migrante, trabajo familiar y recetas profundamente ligadas a la vida cotidiana venezolana.
En una segunda etapa, Jenny Bohórquez, hija de la familia y nacida en Caracas, asumió la dirección del negocio. Bajo su gestión, la empresa fortaleció procesos de formalización, obtuvo registros sanitarios y amplió canales comerciales, incluyendo vínculos como proveedor para cadenas del retail colombiano.
La propuesta gastronómica funciona como un recorrido por la panadería venezolana tradicional. En sus vitrinas y menús aparecen cachitos de jamón, golfeados, pan de jamón, hallacas en temporada, canilla, tequeños, arepas, pizca andina, tortas y otros productos reconocibles para varias generaciones de venezolanos.
Para muchos clientes venezolanos, entrar a El Ávila significa reencontrarse con sabores de rutina: desayunos de panadería, meriendas rápidas, vitrinas familiares y productos que formaban parte de la normalidad antes de convertirse en nostalgia.
Para muchos colombianos, en cambio, ha sido puerta de entrada a otra tradición panadera.
En una ciudad donde muchos negocios migrantes aparecen y desaparecen, sostenerse desde 2013 también dice algo importante: permanencia.
En Cedritos, parte de Venezuela sigue saliendo caliente del horno.
Lo más nuevo y relevante que sucede en todas las ciudades
Recibe correos con nuevos lugares, personas y proyectos de venezolanos alrededor del mundo.